miércoles, 31 de marzo de 2010

Todas las Cosas Ayudan a Bien ...

Romanos 8:28 (Reina-Valera 1995)

  "Sabemos, además, que a los que aman a Dios, 
todas las cosas los ayudan a bien, esto es, 
a los que conforme a su propósito son llamados."

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Todas las Cosas Ayudan a Bien ...

Después de Juan 3:16, Romanos 8:28, es probablemente el versículo más citado de la Biblia entre los cristianos. Las palabras de Pablo traen consuelo y paz para muchos de nosotros en nuestras dificultades y sufrimientos. Ellas nos dan la esperanza de que no importa  las heridas o las decepciones que vienen a nuestras vidas, todas ayudan para bien.

Los  últimos dos versos de Romanos 8:28 hablan sobre la oración. Estos versos nos dicen que cuando no sabemos cómo orar, el Espíritu Santo viene en nuestra ayuda y ruega por nosotros. Es a través de estas oraciones llenas del Espíritu Santo que todas las cosas ayudan a bien, no importa lo que sea.  No todas las cosas que suceden en nuestra vida son buenas en sí mismas, pero Dios es bueno y puede tomarla  para que trabajen para nuestro bien, si tenemos confianza en él. Además, usted tiene que comprender que no todo viene de Dios o su voluntad, pero no importa los planes que el diablo tenga en contra  suya, Dios en Su gran poder  hace que estas cosas se tornen para nuestro bien.

Continuar confiando en Dios es la clave para la victoria en dolorosas y injustas situaciones. La fe y la oración mueve la mano de Dios. Si continuamos creyendo, Él promete seguir avanzando en nuestro favor para resolver todo para nuestro bien.

Dios hace esta promesa a los que le aman (aquí hay que entender que son los que obedecen sus mandamientos, véase Juan 14:15), y son llamados conforme a su propósito. Debemos de amar a Dios con todo nuestro corazón, y desear su voluntad. Debemos estar dispuestos a someternos a su plan en cualquier momento.

El plan que Dios tiene para nosotros es la intención de transformarnos a Su imagen. Estamos destinados a ser moldeados a su imagen. Esto puede sonar espiritual, pero en realidad usualmente duele. A menudo pienso en el barro que se presiona en un molde, y me pregunto cómo el barro se sentiría si sintiera sentimientos. Ser transformado en un modo totalmente distinto, probablemente, debe ser doloroso. Si usted toma una porcion de masa de barro y la prensa en un molde, siempre hay barro de mas en el molde y la extra masa debe ser desechada. Encuentro que hay mas de mi de lo que cabe en el molde de Jesucristo, muchos de mis pensamientos, palabras, acciones e incluso amistades que deben ser descartadas.

Tenemos que pasar a través de cosas que son difíciles y aprender a responder a ellas la manera en que Jesús lo haría. No debemos ceder a pensamientos y sentimientos de miedo y que nos ataquen. Debemos aprender a mantenernos firmes, a sabiendas de que no importa cómo las cosas parecen ahora, Dios hará que funcionan para nuestro bien - y en el proceso, El las usará para hacernos mejores personas.

El propósito de Dios en todo lo que pasa en nuestras vidas es para hacernos más como Jesucristo. Jesús fue el único totalmente obediente. La Biblia dice: "Y, aunque era Hijo, a través del sufrimiento aprendió lo que es la obediencia" (Hebreos 5:8).

Además aprendemos de los sufrimientos. Tambien aprendemos de la Palabra de Dios y experiencias de la vida. Debido a nuestra naturaleza pecaminosa, tendemos a luchar en contra Dios en cada punto, pero esto sólo hace que el proceso sea más largo y más doloroso. Aprenda a rendirse rápidamente y se evitara de mucha/larga agonía. He aprendido de que al final de todo; Dios se sale con la suya/voluntad, entonces ¿por qué prolongar el proceso?

Donde dejes ir la mente, a eso sigues. Mantenga su mente  en la dirección correcta, y los resultados de la vida te alcanzaran. Una persona que tiene su fe bien fundada en Dios no puede ser derrotado. La Biblia dice que los hermanos de José le odiaban, pero Dios estaba con él. Dios lo lleno de favores y lo promovio, vemos pues, que su fe en Dios lo levantó de su circumstancia.

Muchas cosas terribles le sucedieron a José, el undécimo hijo de Jacob, sus hermanos lo vendieron a los comerciantes de esclavos y le dijeron a su padre Jacob, que un animal salvaje lo había matado. Fue traicionado por aquellos a quienes el servia y ayudaba, pero Dios lo estaba mirando todo el tiempo. Dios tenía un buen plan para José, y acontecio. Por último, dijo que aunque las cosas que le sucedieron fueron destinadas para mal, Dios las torno para bien.

Lo mismo es cierto para todos nosotros. Satanás no nos puede vencer si seguimos creyendo que Dios está trabajando para nuestro bien, y que continuamente estamos siendo transformados a su imagen.

Oremos:
Dios todopoderoso y amoroso, hazme más como a Jesús. No me gusta sufrir, y no me gusta fallar, pero por medio de Jesucristo, te pido que me enseñes y me permitas entender de que, debido a ti, en realidad todo obra para bien,. Amén

(Por J. Meyer)