lunes, 29 de marzo de 2010

Cuando Todo va Mal

1 Samuel 30:1-6 (Nueva Versión Internacional)

1 Al tercer día David y sus hombres llegaron a Siclag, pero se encontraron con que los amalecitas habían invadido la región del Néguev y con que, luego de atacar e incendiar a Siclag, 
2 habían tomado cautivos a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el más grande hasta el más pequeño. Sin embargo, no habían matado a nadie.
3 Cuando David y sus hombres llegaron, encontraron que la ciudad había sido quemada, y que sus esposas, hijos e hijas habían sido llevados cautivos. 
4 David y los que estaban con él se pusieron a llorar y a gritar hasta quedarse sin fuerzas. 
5 También habían caído prisioneras dos esposas de David, la jezrelita Ajinoán y Abigaíl, la viuda de Nabal de Carmel.
6 David se alarmó, pues la tropa hablaba de apedrearlo; y es que todos se sentían amargados por la pérdida de sus hijos e hijas. Pero cobró ánimo y puso su confianza en el Señor su Dios
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Cuando Todo va Mal

Todos sabemos acerca de David, el segundo rey de Israel, un hombre que escribió la mayoría de los Salmos. Y si usted lee la historia de David, verá cómo fue capaz de manejar todas las situaciones en su vida, especialmente en tiempos difíciles.

En una ocasión, David era un fugitivo en su propio país, huyendo del rey Saúl, quien quería matarlo por envidia. David huyó a otro país, de hecho, un enemigo de Israel, que se encontraba en guerra con Israel. - David dijo al rey Aquis rey de los filisteos, que iria con ellos para pelear en contra Israel. El rey estuvo de acuerdo, pero cuando se acercaron al campo de batalla, los comandantes del ejército, los filisteos no estaba de acuerdo con la idea, y luego el rey Aquis envió a David y sus hombres de vuelta a casa.

Todo parecía desolado para David y sus hombres cuando llegaron a Siclag su ciudad, como puede leer el texto anterior. Amalec (gente cruel que vivían como nómadas en la época de David) habían atacado la ciudad y tomaron a sus mujeres y niños cautivos. Los hombres estaban tan desalentados que lloraron hasta que no tenían más energía. Y David, su líder, era "sumamente preocupado" porque las personas (hombres bien enojados ) estaban planeando pedrearlo (v. 6).

Pero la historia da un giro, incluso en medio de esta gran pérdida, cuando "David se fortaleció en el Señor, tu Dios". (1 Sam. 30:6). Algunas otras traducciones Biblia usan la palabra o alentado a descansar.

No dice exactamente cómo David hizo esto. Pero me pregunto: "¿Cómo podemos fortalecer, estimular, o descansar en el Señor cuando nos sentimos desanimados? Cuando estamos desconsolados por lo que alguien nos hizo a nosotros? O tal vez cuando perdemos algo muy importante, como un bien trabajo o un acuerdo para la compra de un auto, o nuestra casa se está hipotecada? O quizás cuando hemos perdido un miembro de la familia por causa de una enfermedad? "- Y la lista continúa ...

Vemos dos cosas que podemos hacer en cualquier situación, como hizo David

PRIMERA =>puede recordar lo que Dios ha hecho.

Podemos recordar  las cosas que el hizo en el pasado con nuestras vidas y hacer una lista de formas en que nuestro Gran Señor, nos cuido en el pasado, como nos protegía, y cómo siempre nos proveyo y respondio a nuestras oraciones en muchas situaciones. No olvidemos de todas sus bondades y cuidado para nosotros en el caminar de nuestra  vida.

Segundo =>puede recordar lo que Dios nos ha prometido.


El Señor nos ha prometido "Sé fuerte y valiente, ... Porque el Señor tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas" (Josué 1:9) - Cuando creemos en esta verdad, el miedo desaparece, porque empezamos a sentir la presencia de Dios en nuestras vidas. En otra  parte, dice la Biblia, Dios dijo, "Nunca te dejaré, jamás te abandonaré." (Hebreos 13:5). ¡Qué gran Dios que servimos!

Al final de la historia, el ejército de David rescato a sus familias, derroto a los amalecitas y recuperó todo lo que habían saqueado. Así que si alguien ha tomado algo de ti, tal vez es tu trabajo, tu casa, tu coche, etc. etc. al igual que David, aprendamos a fortalecernos en el Señor, y luego dejemos el resto a él, no trates de arreglar cualquier cosa con las manos o con la "boca" si abres la boca, es sólo para alabar al Señor en la oración no maldecir o hablar sobre cualquier cosa o cualquier persona.

Recuerde: Nuestra fortaleza se demuestra en nuestra capacidad de mantenernos al margen y confiar en Dios.

Si usted puede, y si usted está pasando por un momento de dificultades, por favor, memorizar y recitar este verso en voz alta tan a menudo como usted puede:

"6 No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4:6-7)